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Preparando la siembra del ajo


El ajo es una planta lililáceas de cultivo común. Según la tradición, la mejor época para la siembra es en noviembre, para el día de San Martín, más concretamente, aunque también se suele hacer en febrero, sobre todo en las zonas menos frías.

Ajo

Si vives en una región donde todavía hay heladas por estas fechas, es recomendable esperar un poco más de tiempo, de cara al inicio de la primavera.

Las múltiples propiedades beneficiosas para la salud que tiene el ajo, hace que su cultivo sea muy habitual en los huertos familiares. Se puede hacer incluso en una maceta, por lo que no necesitas mucho espacio para tener tu propia plantación.

Es uno de los cultivos más sencillos y económicos que hay. Eso, unido a que el ajo se utiliza mucho como condimento alimentario y que tiene innumerables beneficios, hace que cualquier persona que tenga su propio huerto, quiera cultivarlo.

Además, también tiene un fácil cuidado. Solo tienes que regarlo ligeramente cada diez días, si no ha podido ser regado de forma natural por la lluvia.

Cómo preparar la siembra del ajo

Lo primero que tienes que preparar para la siembra del ajo es la tierra. Tiene que ser suelo fértil, que esté removido, y con profundidad suficiente para poder hacer hoyos de unos dos centímetros y medio. Tanto si los quieres plantar en tu huerto como en una maceta, puedes añadir una capa de compost a la tierra.

Es recomendable que haya una distancia de unos 10 a 15 centímetros entre cada ajo, por lo que dependerá la extensión que tenga tu huerto para plantar más o menos bulbos. Si lo quieres hacer en un macetero, procura que tenga bastante profundidad, al menos 30 centímetros.

Una vez preparada la tierra, solo tienes que colocar el bulbo o diente de ajo, con la parte más puntiaguda hacia arriba, y el extremo más plano hacia abajo.

Introdúcelos en la tierra hasta una profundidad aproximada de 5 centímetros.

Copyright Floramedia Database BVPesetaweg 352153 PJ Nieuw VennepNo todos los dientes de ajo sirven para ser cultivados. Si compras la cabeza de ajos en una tienda de alimentación, es posible que se haya tratado químicamente para evitar su germinación, por lo que es recomendable que adquieras los dientes en un vivero o centro de jardinería especializado.

Es importante que reciba la luz directa del sol, por lo que si decides plantar el ajo en una maceta, procura que disponga de la máxima luz del día directamente sobre ella.

El suelo tiene que estar húmedo y con facilidades de drenaje. No hay que abusar del riego. Excesiva agua podría dañar tu cultivo. Si la lluvia acompaña, no es necesario que lo riegues.

 

Una vez introducidos en la tierra, puedes cubrirla con una capa de hojas secas, estiércol, paja o compost.

Conforme el ajo empiece a crecer, verás que asoman algunos tallos verdes. Luego se irán convirtiendo en tonos amarillentos o marrones, lo que indica que se están secando. Es el momento de la recolecta. Para ello, utiliza una pequeña pala y excava con cuidado en la tierra.

Cuando los hayas extraído, los puedes dejar al sol, durante un par de días, para que se sequen y se ventilen. Pero no más tiempo, ya que el sol podría quemarlos.

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