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Siete consejos básicos para el cuidado de tus rosales


El rosal es una de las plantas más utilizadas en jardinería. Existen unas labores generales  de prevención que debes seguir para mantener su buen estado de salud y prevenir el ataque de plagas y enfermedades.

Siete consejos básicos para el cuidado de tus rosales

Aquí tienes siete trucos que te ayudarán a cuidar de tus rosales.

  1. Ten en cuenta que los rosales prefieren los suelos ricos en arcilla y limo, y ligeramente ácidos. Con este sustrato, la planta crecerá vigorosamente y sin problemas de salud.
  2. La mayor parte de las variedades de rosal se encuentran más a gusto en exposiciones soleadas y en lugares aireados pero no muy ventosos. Los lugares de semisombra solamente son adecuados en climas muy cálidos y para ciertas variedades, como los llamados rosales ingleses o históricos.
  3. La tierra debe mantener en todo momento una cierta humedad (sobre todo en los rosales cultivados en maceta). Sin embargo, procura que el suelo cuente con un buen drenaje. Los rosales son bastante sensibles a los encharcamientos y el drenaje evitará la asfixia de sus raíces.
  4. Dirige el riego hacia la tierra, pero nunca mojes las hojas, puesto que podrías provocar la aparición de hongos.
  5. El abonado es crucial para la salud del rosal y tanto la carencia como el exceso pueden hacerlo vulnerable a ataques de plagas y enfermedades. El mejor abono para los rosales es el estiércol, puesto que mantiene el sustrato húmedo y protege a las raíces del frío. Otra opción son los abonos químicos, sobre todo en casos de carencias nutricionales del sustrato, o los fertilizantes de liberación lenta, que evitan tener que abonar con mayor frecuencia.
  6. Después de una poda, debes desinfectar las tijeras lavándolas con agua y jabón. Sécalas bien antes de podar otro ejemplar para evitar contagios de enfermedades. Por otra parte, mantén siempre las herramientas en buen estado y con las hojas afiladas. De esta forma conseguirás unos cortes limpios que cicatrizarán con facilidad.
  7. Retira inmediatamente los restos tras la poda (para evitar el desarrollo de enfermedades ya existentes en el ejemplar) y aprovecha también para dejar el suelo libre de malas hierbas.

 

Si, a pesar de todas estas precauciones, tus rosales se ven afectados por el ataque de plagas y hongos deberás tratarlos con productos específicos. Acude a tu centro de jardinería de confianza con alguna muestra de la parte afectada, y ellos te ayudarán a identificar el problema y te recomendarán el mejor tratamiento.

 

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