Estanques mini


Una vieja pila, una bañera, una maceta o un contenedor a la última pueden servir para instalar un miniestanque con todos los detalles: plantas acuáticas, peces, fuente... La pequeña maqueta de un lago en el patio o la terraza.

Miniestanque

Un estanque mini no es exigente, apenas pide espacio, no hay que remangarse para excavar un hueco, ni impermeabilizar con lonas o instalaciones de obra. Los gastos se reducen a la misma escala que el tamaño del jardín acuático. Se puede improvisar el depósito reciclando una vieja bañera, una pila, un tiesto amplio, un barreño… todo es imaginación y suerte, la de encontrar ese objeto especial que sirva para el proyecto. Se consigue así un estanque elevado, como si fuese un macetero anfibio, y además portátil para desplazarlo de un rincón a otro según las estaciones o el proyecto decorativo.

  •  Una precaución básica: el recipiente ha de tener una profundidad mínima de 10 a 20 centímetros. Puede considerarse un pequeño estanque aquel con capacidad para 50 a 500 litros de agua, aunque los hay que superan estas medidas. Cuanto más volumen, mayores posibilidades ornamentales.
  •  La ubicación es clave: se debe escoger un lugar soleado pero no calcinante, con unas seis horas de luz solar diarias y buena ventilación. Si el calor es excesivo, el agua se calentará y se evaporará rápidamente, buena noticia para la proliferación de algas y mala para el dueño del jardín.
  •  Cuestión de peso: el cálculo del peso también es importante en terrazas o balcones con una capacidad de carga limitada.

 

Mantenimiento y cuidados

Todos los estanques pierden líquido por evaporación y, en caso de no incorporar un salto o un chorro que oxigene el agua, necesitan la renovación de cierta cantidad cada 15 días o un mes para mantenerse limpios. El agua del grifo con pH 6 o 6,5 es adecuada (puede tratarse para corregir su alcalinidad) y también el agua de lluvia.

No obstante, el método más eficaz para oxigenar y evitar la proliferación de algas es instalar una bomba con filtro y circuito cerrado de agua. En los centros de jardinería encontrarás pequeños modelos de un tamaño ajustado al volumen del miniestanque, con caudal regulable y funcionamiento silencioso. Algunos integran chorros decorativos. También se puede utilizar un producto específico de oxigenación y eliminación de algas, que se sumaría al mantenimiento con la renovación periódica de parte del líquido.

Una pieza decorativa

El propio recipiente ejerce de principal elemento decorativo, sobre todo si se trata de una jardinera de diseño o un recipiente de acero corten con esa pátina de óxido industrial que tan bien contrasta con el verde de las plantas y la superficie acristalada del agua. La combinación de recipientes de diferentes formas y tamaños, en el mismo o en distintos materiales, produce un curioso efecto ornamental.

También se puede jugar con la ubicación del estanque entre macizos o parterres. Si el recipiente reciclado para el depósito no es precisamente bonito, por ejemplo un barreño, una buena solución puede ser forrarlo con madera o encajarlo en un viejo tonel entero o cortado por la mitad.

El pequeño tamaño de estos estanques no impide instalar recursos decorativos propios de sus parientes mayores, como una fuente lateral o incluso un pequeño salto movidos por una minibomba eléctrica.

Las plantas y los fondos de grava de color y las piedras decorativas son otros recursos tan asequibles como efectivos.

 

 

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