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Fuentes: frescor y rumor de agua


Además de decorar, las fuentes, caídas de agua y estanques aumentan la humedad ambiental en el jardín y crean vida a su alrededor.

Fuentes: frescor y rumor de agua

El uso del agua en jardines y parques cuenta con una gran tradición: los estanques y fuentes de los clásicos jardines franceses o los centenarios japoneses, o los embriagadores patios andalusíes. Ese gusto por el agua ha llegado hasta nuestros días como un elemento decorativo que nos remite al origen mismo de la vida. Las nuevas propuestas no sólo resultan atractivas, sino que, además, no consumen apenas agua, ya que se reutiliza en circuito cerrado filtrada y oxigenada.

Fuentes y surtidores

Son básicamente recipientes de agua que generan un movimiento entre diferentes alturas, lo que permite, además, disfrutar del sonido que produce el agua al caer. Existen multitud de modelos, formas y tamaños. Los perfiles más habituales de fuentes con pedestal suelen ser animales que van desde la clásica ranita hasta los pájaros en movimiento; pero también, platos, jarras e, incluso, figuras humanas. Además, hoy es posible encontrar los objetos más inusitados en barro, piedra o cemento con distintos acabados. Suelen ser el recurso más utilizado, por su fácil instalación y mantenimiento.

Una opción para patios pequeños son las pilas adosadas a la pared —en barro cocido o piedra— que se comercializan con grifo y roseta decorativa.

Fuentes: frescor y rumor de agua

Estanques y cascadas

Son pequeños pozos artificiales que mantienen el agua en estado de quietud o, estructuras con diferentes alturas, que permiten la caída del agua simulando un efecto cascada. Los estanques requieren jardines más amplios y un mantenimiento constante.

El tipo de estanque dependerá del tamaño del jardín, el lugar que se haya reservado para su ubicación y el presupuesto del que se disponga. Cuanto mayor sea, más habrá que invertir en su construcción y mantenimiento.

Hoy los hay:

  • Prefabricados. Pueden ser de plástico o fibra de vidrio, con formas, colores y tamaños diversos. Es lo más recomendable para jardines de pequeño tamaño.
  • De lámina flexible. De polietileno o PVC. Son flexibles y se adaptan a cualquier superficie previamente excavada. Para dar naturalidad al estanque, se pueden elegir láminas lisas o rugosas. Son los más aptos para jardines pequeños y medianos.
  • De obra. De numerosas formas y tamaños, son los más adecuados para grandes espacios. Se trata de una obra de albañilería, en la que se utiliza hormigón o ladrillo, y su construcción resulta más costosa.

Elegir su ubicación

En el caso de fuentes y surtidores es conveniente evitar las zonas donde la fuerza del viento sea excesiva, ya que desviaría los chorros y supondría una pérdida de agua innecesaria. En las regiones muy calurosas es preferible escoger un rincón en semisombra para evitar la evaporación. Tampoco conviene situarlos bajo un árbol, ya que las hojas podrían caer dentro. Las raíces demasiado grandes de un árbol o arbusto también pueden suponer un inconveniente para la impermeabilización de un estanque.

El lugar ideal para colocarlo sería una zona de paso que reciba, al menos, cinco horas de sol al día. De esta forma sería más sencillo mantener en buen estado el agua, así como los animales y las plantas, si los hubiera.

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