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Mobiliario de jardín: materiales


Cada vez más en nuestra cultura social, el jardín es considerado una ‘habitación’ más de la casa. Cada día se pasa más tiempo en él, junto los amigos y familiares, donde las comidas al exterior, y las tertulias, adquieren otras dimensiones placenteras.

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El mobiliario de jardín aporta diseño y funcionalidad, pudiendo estar fabricado en diferentes tipos de materiales como son el plástico, el aluminio, el bambú, la teca y, por supuesto, la piedra artificial.

Todos estos tipos de mobiliario requieren de un mantenimiento para que se conserven siempre como nuevos; Barnices, pinturas, antioxidantes, lacas, incluso cubiertas de protección.

 El mobiliario de plástico o de resina, por lo general, permite ser recogido y retirado con gran facilidad tras su uso, guardándose en el interior de la casa. Por ello, su mantenimiento es bastante menor con respecto a otros materiales, limitándose simplemente a los lavados.

El mobiliario de metal se produce básicamente en dos líneas. En el caso del aluminio, el mantenimiento es muy similar al de los plásticos y las resinas, sólo difiere de estos si conllevan otros materiales, como por ejemplo telas, incorporados en su diseño.

En el caso de estar fabricados con hierro, hay que prestar una especial atención a las oxidaciones, recomendándose acciones de mantenimiento cada año y medio, o dos años. Este consiste en el saneado de las zonas afectadas, la aplicación de una pintura antioxidante y una vez seca, una capa de poliéster para asegurar una protección duradera hacia los agentes externos.

El mobiliario de madera, dependerá del tipo de que se trate, pero en conjunto, una medida preventiva es el evitar las humedades excesivas, sobre todo no situarlos al alcance de los aspersores, y que el sol no incida directamente sobre ellos. La aplicación de barnices y lacas fabricadas especialmente para ellos, están especialmente indicadas.

Los mueble de bambú, mimbre y similares, se pueden lavar fácilmente mientras se frotan con un cepillo suave. También se debe evitar mantenerlos prolongadamente en sitios con el sol directo y a salvo de la humedad excesiva.

En todos estos casos descritos, la facilidad de movilidad del mobiliario permite resguardarlos tras su uso o, simplemente, a la finalización de su época natural de disfrute, quedando resguardados hasta la siguiente ocasión.

 

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