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Césped: Preparación del terreno (1)


Antes de crear una pradera (césped) debemos tener presente la naturaleza del clima, el suelo de la parcela y el uso que se va a hacer del mismo, siendo éstas diferentes según se trate de zonas de recreo, deportivas, lugares soleados, sombreados o semisombreados, así como los riegos, cortes, abonados … Esta labor puede hacerse en cualquier época del año si bien es preferible en verano-otoño. 

Cesped: preparación del terreno

Una vez efectuada esta labor se procede a eliminar toda clase de elementos gruesos que hayan aparecido en su superficie, como son piedras, terrones, raíces, ramas secas, escombros…

PREPARACIÓN DEL TERRENO

Ésta debe ser esmerada, teniendo presente que las raíces de estas plantas van a ocupar los primeros 15-20 cm del suelo, siendo pues necesario realizar una labor de fondo de unos 30-35 cm de profundidad.

En la mayoría de los casos y dado que la implantación del jardín se realiza sobre un suelo rocoso como ocurre en la mayoría de las nuevas urbanizaciones es necesario aportar estos 35-50 cm. de tierra, que una vez esparcidos en el terreno hay que labrar para conseguir que éste quede mullido y suelto.

Enmiendas y Abonados:

El césped, como las demás plantas del jardín, va a ocupar el terreno durante varios años, siendo pues necesario que las propiedades físicas y químicas del suelo sean las más adecuadas.

Cuando el terreno en el cual se va a implantar el césped sea ácido y humífero, como ocurre en algunas zonas del Norte de España, es necesario efectuar un encalado mediante aportación de cal apagada o caliza en polvo a razón de 1,5 a 2 kg. por cada 10 m2 de terreno. Si se trata de suelos calcáreos o arenosos será necesario efectuar aportaciones de estiércol o turba a razón de 5-10 kg. por cada 10 m2.

Tanto en uno como en otro caso, será necesario efectuar un abonado de fondo, rico en fósforo y potasa, a la dosis de 1,5-2 kg. por 10 m2, incorporándolo bien al terreno con una o dos labores de rotovator.

Preparación superficial del suelo:

Una vez terminados todos los trabajos de albañilería, fontanería (riego) y plantación de las especies arbóreas y arbustivas, se procede a la preparación superficial del terreno con el fin de que las semillas encuentren una cama fina y bien mullida en la superficie y compactada en profundidad, para lo cual se darán varios pases de rulo cruzados.

Inmediatamente después se rastrilla el terreno para que las semillas tengan un mejor contacto, al tiempo que se eliminan las pequeñas piedras y elementos gruesos que nos hayan aparecido nuevamente.

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