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El color en el jardín: No sólo las flores aportan color (y2)


Como ya vimos en el anterior artículo sobre el color en los jardín (1) un jardín debe tener una base verde para poder introducir color. El color está en las flores de temporada, en las vivaces y en los arbustos de flor. Si los protagonistas son los arbustos, el resto de las flores deberían elegirse en función de su tono y época de floración.

El color en el jardín

La época del año y la zona climática son dos aspectos muy a tener en cuenta en la elección de colores para el jardín, los colores están más determinados por la estación. En las floraciones invernales u otoñales se suelen utilizar colores luminosos y cálidos: rojos, amarillos, naranjas… mientras que en verano se buscan los colores frescos: verdes suaves para los follajes, flores de colores pastel, blanco, azul…

Esta solución, que se suele adoptar de forma más o menos instintiva, en realidad obedece a una razón práctica: utilizar el color para influir en el entorno.  En el norte atlántico, el verde es el rey, sin duda. La infinita gama de verdes resulta abrumadora para la gente que viva en zonas climáticas bien diferenciadas a esta como la mediterránea.

En el área mediterránea los tonos verdes se vuelven más grises, pero son más intensos los colores de las flores, porque cuanto más fuertes son (rojos, fucsias, magentas, anaranjados y amarillos) mejor toleran el efecto del sol directo; en cambio, las flores pálidas, blancas, rosadas y azules pastel exigen temperaturas suaves, incluso una posición en semisombra. Sin embargo, amarillos, naranjas y rojos aportarán luminosidad a los jardines de zonas climáticas suaves, siempre que se les garantice una exposición soleada.

En las zonas más cálidas, en cambio, los tonos suaves contribuirán a refrescar el ambiente, con la condición de que las flores estén convenientemente protegidas del sol directo. Afortunadamente las especies son muchas, el acierto está en elegir bien.  Pero puestos a elegir un color, el blanco es la mejor opción para crear un jardín monocromático. Elegante, refinado, fresco, es el color comodín, el más fácil de combinar y el número de especies y variedades que se pueden utilizar es enorme.

El color en el jardín

Como curiosidad las flores verdes, se usa mucho en florístería y apenas en los jardines. Por ejemplo heléboros, crisantemos verdes… sin olvidar el efecto de las gramíneas, hoy tan de moda, hierbas que aportan movimiento, una forma abstracta y una bella manera de morir en otoño.

Porque no hay que olvidar que las flores no son el único elemento que aporta color al jardín. Hay brotes jóvenes de varios arbustos muy útiles para aportar color cuando más escasea: a comienzos de la primavera, como la  Photinia ‘Red robin’  o en invierno, como el cornejo (Cornus) o la Kerria, o cortezas de árboles como la de algunos cerezos (Prunus). Pero también en estos casos hay que tomar ciertas precauciones, por ejemplo con las especies de hoja púrpura se deben usar con moderación, nunca más de un 15 por ciento del total de las plantas. Lo mismo sucede con las variegata, de hojas matizadas en blanco, o las  aurea, matizadas en amarillo. Si se combinan muchas plantas de este tipo el resultado puede ser muy estridente.

 

Si te perdiste el artículo anterior puedes pinchar aquí: El color en el jardín: El verde como base (1)

 

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