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Elementos básicos del jardín japonés


La armonía, el orden, la meditación y el estrecho vínculo entre hombre y naturaleza son algunas de las características de la cultura oriental que se advierten en los jardines japoneses. En un jardín japonés nada queda dispuesto al azar. Elementos como las rocas, el agua o la vegetación están cargados de simbolismo e interactúan para transformar el jardín en un lugar en armonía con el resto del mundo.

Jardín japones

A pesar de que no se puede entender un jardín japonés separando los elementos que lo componen, sí que es necesario saber por qué se utilizan los diferentes elementos y qué papel juegan en la visión global del jardín.

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photo credit: Natalia Romay via photopin cc

Siguiendo las indicaciones del Sakuteiki, el primer tratado escrito sobre el diseño de jardines japoneses, para crear un jardín japonés se debe entender y recrear la esencia de los paisajes nipones. Esta recomendación, evidencia el estrecho vínculo entre naturaleza y jardín, pero no sólo entendiendo la naturaleza como vegetación, sino de una forma global, donde juega un papel fundamental el agua, las rocas, la orografía, la orientación y el tiempo. Todo ello con un alto nivel estético donde el equilibrio de formas y colores y su organización en el espacio son fundamentales para alcanzar la armonía y el equilibrio.

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photo credit: jpellgen via photopin cc

Antes de crear un jardín japonés, se debe buscar un motivo o paisaje que representar y en base a él se escogen los elementos. Los principales elementos que se utilizan para recrear la esencia de los paisajes nipones son las rocas, el agua y la vegetación.

Las rocas, elegidas en base a su forma, textura y color, representan montañas e islas, y simbolizan la fuerza y la estabilidad. El primer paso, es decidir cómo se van a disponer las rocas en el jardín y en base a ello se dispondrán el resto de elementos. Para el Sakuteiki la disposición debe realizarse en base a unas normas influenciadas por la geomancia, filosofía procedente de la cultura china. Una muestra de la importancia de las rocas se puede ver en el Templo de Ryoan-Ji, en Kyoto.

Por lo que se refiere al agua, fluyendo o estancada, representa la vida en el jardín. En ella viven peces, anfibios y según la tradición ea evoca a la reflexión y la meditación. No obstante el agua desaparece por completo en el “Jardín seco” o el “Jardín zen” y es sustituida por grava fina rastrillada en forma de olas que evocan el movimiento.

Acer palmatumEn la recreación de los paisajes orientales, la vegetación juega un papel fundamental, no sólo por ser un elemento que forma parte de los mismos sino porque evoca al paso del tiempo, al cambio aportando color y variando con las estaciones del año. Las especies más utilizadas en estos jardines son el bambú (Phyllostachys nigra) para delimitar el espacio del jardín, árboles y arbustos de hoja perenne como el pino (Pinus nigra) o el cedro japonés (Cryptomeria japónica), y otros de hoja caduca como el cerezo japonés (Prunus incisa), el ciruelo (Prunus cerasifila), el arce (Acer palmatum) o el ginkgo (Gingko biloba). Es en esta miniaturización del paisaje donde cobra sentido el arte del bonsái,  también muy presente en los jardines orientales.

 

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