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Las plantas más fuertes, las autóctonas


Las autóctonas son las plantas que crecen de forma natural en una determinada zona, aunque en jardinería están poco vistas ya que se prefiere las plantas exóticas. Sin embargo, os vamos a dar razones más que suficientes para intentar potenciar el uso de estas plantas, gracias a su resistencia al medio.

Las plantas más fuertes, las autóctonas

Te dejamos 5 argumentos para defender la planta autóctona.

  1. Las plantas autóctonas dan pocos problemas, las plantas originarias de un lugar son las más resistentes a todo y las mejores adaptadas al clima (sequía, suelos, daños, plagas, temperatura…), combinan mejor con el entorno y su mantenimiento es mínimo. Así, resulta fácil tener éxito con ellas, con muy pocos cuidados, perfectas para aquellas personas que les guste la jardinería y que dispongan poco tiempo para dedicarle al jardín. Para evitarse disgustos, compra ejemplares de calidad, con tallos vigorosos y raíces sanas y sueltas, no apelmazadas en el recipiente.
  2. Poseen gran potencial decorativo. Siempre se ha dicho que son menos bellas que las exóticas, sin embargo esto es falsísimo. Pese a que la fama de exuberantes y coloridas se la llevan las exóticas o importadas, no hay que menospreciar el potencial de las autóctonas. Por algo son especies cada vez más utilizadas en jardinería. Sus flores, la mayoría en blanco, azul  amarillo, ofrecen muchas posibilidades para combinar los colores, y su tamaño reducido, con los desarrollas en roseta o pegados al suelo, les confiere un aspecto más original y bello que el de las exóticas. Por ejemplo, las caléndulas, la valeriana roja, el durillo, lirios, lavandas o tomillos.
  3. El abono que no les falte,  sean autóctonas o exóticas, todas las plantas necesitan un abonado periódico, ya que el riego en la época cálida lava la tierra y lo deja carente de nutrientes. Para paliarlo, restituye su fertilidad con nitrógeno, potasio, hierro, fosfato y magnesio. Hay que aumentar el contenido en materia orgánica. Siendo verdad que las autóctonas necesitan menos cantidad de abono que las exóticas.
  4. Crecen muy deprisa,  por su naturaleza, las autóctonas se adaptan enseguida al terreno. A diferencia de las exóticas, no necesitan una adaptación previa al lugar. Pueden tener un tamaño pequeño o un porte bajo, pero es fácil que crezcan muy deprisa y se desarrollen bien el primer año de plantación. Una vez adaptadas, crecerán muy rápido, puesto que son plantas que la mínima ayuda que le des, un riego extra o un abonado, hará que reaccione rápidamente.
  5. Se reproducen con suma facilidad.  En contra de las plantas exóticas, que pocas veces o ninguna vez se reproducen y que es dificil tener nuevas plantas, las autóctonas lo hacen sin ninguna dificultad. De hecho, sin darte cuenta al poco tiempo de tener una de estas plantas, poseerás pequeñas plantulas, que podrás distribuir por el resto del jardín. Logrando gran frondosidad en poco tiempo.

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