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Cómo proteger tu jardín frente a las lluvias otoñales


En otoño se empiezan a producir las primeras lluvias, que en algunas zonas de nuestro país son de carácter torrencial. Ahora es el momento de prepararnos para que no perjudiquen nuestro jardín.

murete de contención

 

Las lluvias de otoño pueden dañar nuestro jardín si no está acondicionado para ello, a continuación os damos algunas directrices para prevenir la aparición de escorrentías y evitar la pérdida de suelo, especialmente en lugares con pendientes.

Tareas recomendables para que las lluvias no destrocen tu jardín:

1. Limpiar las vías de desagüe.

Lo primero que deberemos tener en cuenta es que todas las vías de desagüe y circulación natural del agua se encuentren limpias para evitar encharcamientos indeseables. Las primeras lluvias coinciden con la caída de las hojas por lo que semanalmente deberemos recoger aquellas que obturen las salidas naturales del agua. Recuerda que las hojas en la tierra se descomponen gradualmente aportando materia orgánica al suelo, por lo que solo deberemos quitar las que obstruyan la circulación natural del agua.

2. Descompactar el suelo.

Para evitar los encharcamientos, el suelo no deberá estar excesivamente compactado ya que estos suelos no favorecen la infiltración. Para mejorar la estructura del suelo es importante que en los meses previos a las primeras lluvias hayamos realizado cavas con una profundidad de 15-20 cm sin que afecten al sistema radicular de nuestras plantas.

3. Asegurar una cubierta vegetal completa.

Uno de los problemas más graves que origina el agua en el jardín son las escorrentías y la pérdida de suelo, especialmente en las zonas con pendientes. Es importante para evitarlo que nos aseguremos que exista una cubierta vegetal arraigada que evite que el suelo sea arrastrado.

Si nuestro jardín tiene pendientes poco pronunciadas, podemos utilizar especies tapizantes y rastreras como Lantana camara, Verbena hybrida o Salvia officinalis. También podemos utilizar trepadoras como la hiedra (Hedera spp.) para que tapicen el suelo.

4. Elementos de protección en zonas con pendiente.

En los casos en que nuestro jardín tenga pendientes muy pronunciadas, antes de la plantación, deberemos recurrir a actuaciones como la creación de bermas y surcos, la instalación de geoceldas o a la protección mediante la utilización de elementos de contención como pueden ser tablones de madera o muretes de piedra.

La elección de uno u otro método dependerá de la pendiente que tengamos. A mayor pendiente será necesario elementos de contención/protección más complejos. Actualmente existen nuevas técnicas de bioingeniería que utilizan el material vegetal vivo como elemento de construcción. No obstante, el trabajo con material vivo, hace que las operaciones estén determinadas por un calendario específico y que la elección del material venga determinado por las características geográficas y climáticas del lugar donde se ubique nuestro jardín.

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