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Herramientas útiles para el huerto


Si estas pensando en hacerte un huerto o ya lo tienes, pero los instrumentos  no son los convenientes, te decimos cuales van a ser las herramientas más necesarias para cultivar nuestro huerto.

Herramientas útiles para el huerto

No son necesarias herramientas muy complicadas para cultivar hortalizas. Las más necesarias son la pala y el cordel. La pala es indispensable para los trabajos del suelo; cuando se dispone de una buena pala con la que se está acostumbrado a trabajar, las labores parecen más fáciles y pocas son las cosas que no se pueden hacer. Sin embargo, no debe excluirse el poseer una gama de herramientas especiales para tareas determinadas, que hacen que el trabajo sea más cómodo y llevadero. Lo esencial es procurar tener las herramientas adecuadas para el trabajo a realizar, y de buena calidad, sin pensar en el precio antes de comprarlos; lo barato suele ser a la larga una mala operación. Como acabamos de decir, la pala ocupa el primer lugar en la elección de las herramientas.

Existen cierto número de modelos; se diferencian por la forma o dimensiones de la parte metálica o pala y por la naturaleza del mango. Generalmente, el mango suele ser de madera y de forma redondeada, con 4 a 6 cm de diámetro. Las palas de acero inoxidable son preferibles para el trabajo de suelos pesados y húmedos, pues la tierra se desliza sobre el acero en lugar de adherirse y el trabajo es más fácil. Sin embargo, estas herramientas son mucho más caras que las fabricadas con acero común. También se puede trabajar bien con una pala ordinaria cuya parte metálica se haya limpiado cuidadosamente y tratado ligeramente con un poco de aceite después de su uso, con el fin de que permanezca constantemente brillante y que la tierra no pueda pegarse.

Antes de empezar a cavar, la pala se utiliza como azadón para remover la capa superficial de la tierra y quitar las malas hierbas existentes en la parcela. Éstas pueden enterrarse en el fondo de una zanja o sacarlas de la parcela. Con ello, se consigue una parcela con un barbecho totalmente limpio. La pala sirve también para abrir hoyos superficiales a lo largo del cordel y para efectuar la siembra a golpes.

El cordel está constituido por un hilo de material ligero (cáñamo, esparto, sisal, plástico, etc.) atado en los extremos a estaquillas puntiagudas de unos 3 cm. de diámetro y 30 cm. de largo aproximadamente. Las dos estaquillas, clavadas sólidamente en el suelo, permiten tensar el cordel para hacer alineaciones o trazar surcos bien rectos en los que se plantarán o sembrarán las hortalizas. Conviene enrollar el cordel una vez utilizado y guardarlo en sitio abrigado, pues la intemperie estropea fácilmente el bramante.

La regadera es un útil esencial del jardinero. Comprende un depósito de agua de una capacidad de 10-15 litros aproximadamente (la forma aplanada es la que mejor va y la más fácil de manejar) y un tubo de gran diámetro (3-5 cm.) terminado en un cabezal movible (alcachofa) que es necesario desmontar para limpiar o aplicar el agua al pie de las plantas. Los mejores modelos de regadoras son las que esparcen el agua muy finamente, sin encharcar el suelo ni arrastrar las semillas.

Entre las herramientas destinadas al trabajo del suelo figuran las azadas, legones y rastrillos. Pueden clasificarse en dos categorías: las que sirven para mullir la tierra más o menos profundamente y destruir las malas hierbas (azadas, legones) y las que remueven la tierra superficialmente (rastrillos, cultivador).

Las azadas, azadillas, almocafres remplazan a la pala en las labores superficiales y sirven para hacer los hoyos en los que se depositan las semillas, los tubérculos o las plantas en la siembra o en el trasplante.

Las azadas de gran tamaño pueden sustituir a las palas en las labores de desfonde y mullido del suelo.

El legón trabaja a menor profundidad y sirve esencialmente para eliminar las hierbas adventicias. Con el legón, el operario trabaja agachado y avanza sobre el suelo que acaba de remover. En tiempo húmedo, es muy conveniente recoger las malas hierbas cortadas, ya que si se quedan en el suelo, para que se sequen, pueden volver a enraizar.

 

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