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El gato, un animal territorial


Los gatos son animales territoriales y necesitan un gran territorio que defender en el cual buscar alimento, descanso o pareja, metiéndose en propiedades ajenas mas allá del jardín del propietario.

El gato, un animal territorial

Quizá, el problema que más preocupa a las personas que no tienen gatos es cuando los felinos de sus vecinos o los callejeros, empiezan a marcar su casa, y por lo tanto el jardín.

Hay que explicar dos conceptos: el territorio y la zona de distribución. El territorio es la zona que el gato defenderá de otros gatos y la zona de distribución es aquella en la que vive el gato. Por tanto, tenemos que fijarnos si el gato que nos molesta con su olores vive en nuestra casa o solo está de paso. ¿Cómo la hacemos?, muy sencillo, debemos observar el tiempo que pasa en nuestro jardín. Un gato que sólo viene por puro interés territorial, vendrá marcará territorio y se marchará, en cambio, un gato que lo considere su zona de distribución (aunque no sea su casa), hará sus necesidades y se quedará tomando el sol, durmiendo…etc.

Lo ideal en estas situaciones, es tener un gato propio, ya que él mismo se encargará de echar al visitante, pero si no disfrutamos de la compañía de un felino, podemos poner en práctica algunos trucos.

Situación 1: el gato que viene por interés territorial (básicamente para buscar pareja y comida), es la situación que podemos resolver de una manera más fácil. Utilizando repelentes para gatos en las plantas. Hay dos opciones, los químicos que no dañan a las plantas, y los naturales, como las cáscaras de mandarinas y naranjas. También podemos poner alguna figura de jardín, de esas que cuando perciben un cambio de aire, hacen ruido y cuando lo escuchan los gatos, suelen asustarse y salir corriendo.

Situación 2: el gato se ha adueñado de nuestro jardín. Aquí tenemos que poner en práctica técnicas “más agresivas”. Si tenemos aspersores de riego, molestarle encendiéndolos cuando él esté durmiendo en el jardín, lanzarle agua con un espray, dar un golpe en el suelo con papel de periódico enrollado, poner algún tipo de repelente y por supuesto, no dejar nada de comida a su alcance.

Realmente, es muy difícil echar a un gato de nuestra casa, principalmente porque ellos hacen vida nocturna y nosotros diurna, pero si intentamos poner en práctica algunos de estos consejos, con paciencia, el “ocupa” acabará viendo que esa casa ya no es cómoda y buscará otro sitio donde pueda estar más tranquilo, que es en definitiva lo que buscan los gatos que se adueñan de jardines que no son suyos.

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