Plagas y enfermedades de las plantas » Enfermedades más comunes de las plantas
31Mar2017

Enfermedades más comunes de las plantas


Hongos, virus, bacterias y plagas son los principales causantes de que las plantas enfermen, para lo que se necesitan medidas preventivas y unos cuidados esenciales  para ayudarlas a recuperarse.

 

La mayoría de las enfermedades que afectan a las plantas están provocadas por los hongos, para lo que se utilizan fungicidas que pueden acabar con ellos.
Cuando se trata de bacterias y otros virus, resulta más complicado combatirlos, y la medida más eficaz es la de la prevención.

Las plagas son más comunes en las plantas de exterior, aunque las de interior tampoco están completamente a salvo.

La llegada del buen tiempo y las altas temperaturas suele venir acompañado también de molestas plagas y enfermedades, que con ciertos cuidados se pueden prevenir.

Es conveniente observar la planta para comprobar que no ha sido infestada por los hongos. Hay que podar y eliminar aquellas hojas que se muestren más debilitadas, ya que serán las más indefensas ante los ataques.
También hay que tener cuidado con el riego. Es necesario proporcionar el agua conveniente a la planta. Si no la riegas puede secarse y debilitarse, pero también puede ser contraproducente regarla en abundancia y encharcarla de agua.

Procura mantener la tierra limpia, proporcionándole el abono necesario y eliminando cualquier desecho donde pueden instalarse los parásitos.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes en las plantas?
Botritis: se trata de una enfermedad provocada por el hongo Botrytis, que produce un moho de color grisáceo sobre las hojas y las flores. Suele aparecer cuando hay una excesiva humedad, por lo que es recomendable vigilar las plantas del exterior si ha llovido en abundancia.

Pulgón, mosca blanca e insectos escama: otras de las enfermedades más comunes de las plantas es cuando se ven invadidas por parásitos que le chupan la savia. En el caso de la mosca blanca, además segregan una sustancia dulce que atrae otros parásitos como la fumagina o la negrilla.

Virosis y Bacteriosis: hongos, bacterias y virus pueden infestar la planta dejando manchas en las hojas que, en ocasiones pueden producir un mal olor.

Raíces podridas: en algunas ocasiones, un exceso de riego puede provocar que se pudran las raíces, sobre todo en aquellas plantas que requieren poca agua para subsistir. Aunque también existen hongos que afectan precisamente a la raíz y por eso resulta más difícil de detectar a primera vista. Los síntomas más frecuentes son el cambio de color en las hojas, que se tornan más amarillentas y se marchitan rápidamente. En caso de que las raíces de una planta se hayan podrido, resulta muy complicado salvarla y la tierra en la que ha sido plantada también resulta inservible, porque en ella pueden seguir habitando los hongos, que podrían volver a hacer enfermar una planta si se reutiliza.

Tanto si plantas tus propias semillas, como si compras la planta en un centro especializado, es fundamental observar cuidadosamente las hojas para comprobar que n tienen ningún visitante no deseado.
Los viveros y tiendas profesionales se esmeran en el cuidado de las plantas para ofrecerlas sanas al consumidor. Los profesionales te pueden orientar sobre qué medidas preventivas puedes tomar para alejar a tus plantas de posibles enfermedades, así sobre cómo actuar en caso de que haya contraído alguna. Un tratamiento apropiado, realizado a tiempo, hará que tu planta supere la enfermedad y sobreviva.

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