8oct2012

Uno de los medios de lucha más importantes para prevenir el desarrollo de las enfermedades y las plagas es poner todo el esfuerzo y medios necesarios para asegurar el crecimiento vigoroso de las plantas de hortalizas, pues las plantas débiles o raquíticas son fácilmente contaminadas y constituyen focos de infección que pueden extenderse al conjunto del cultivo.

Medios de lucha

Por otra parte, es necesario aplicar medidas higiénicas generales consistentes en arrancar las primeras plantas contaminadas y quemarlas o hacerlas desaparecer de la huerta, así como las hojas y los restos que quedan en el suelo después de la cosecha.

Como las verduras, las malas hierbas ofrecen un terreno favorable al desarrollo de los parásitos capaces de contaminar a continuación las plantas cultivadas, siendo pues conveniente suprimir las malas hierbas que puedan desarrollarse. Aunque las plantas sean de buena calidad y vigorosas y se respeten las medidas higiénicas, el peligro de las enfermedades y de las plagas son una constante amenaza que, si se presenta, obliga a recurrir a la lucha química. Bien entendido que debe respetarse escrupulosamente la reglamentación dictada en la materia y las instrucciones dadas por los fabricantes de las especialidades antiparasitarias, especialmente conservar los productos concentrados en un armario cerrado con llave, fuera del alcance de los niños y nunca cerca de los alimentos.

También deben tomarse grandes precauciones en la preparación y empleo de las mezclas para pulverizar los cultivos. Los pesticidas actúan por contacto directo o después de la absorción por la planta, que los transporta con la savia a los diferentes órganos, donde neutralizan al parásito. La aplicación de tratamientos por medio de polvos es más eficaz por la mañana, cuando las verduras están todavía cubiertas de rocío, lo cual permite la mejor adherencia del polvo sobre las hojas y tallos. Es conveniente que se cumpla el plazo prescrito en cada producto insecticida, antes de proceder a la recolección, para evitar que lleguen las cosechas con residuos excesivos, que dañan la salud.

Ciertos productos específicos pueden ser incorporados al suelo para destruir las enfermedades o parásitos del suelo. De todas formas, no utilizar más que las cantidades de pesticidas necesarias, pues, aquí, el exceso es un defecto reconocido. La aplicación repetida y demasiado frecuente de un mismo insecticida puede provocar la aparición de razas de insectos resistentes a este producto; así, la utilización juiciosa y moderada de productos pesticidas variados constituye el mejor medio de asegurar el buen estado sanitario de los cultivos, evitando la posibilidad de que aparezcan razas resistentes.

Frente a la lucha química que gusta de tan poca gente, esta la lucha biológica, basada en combatir una plaga o una enfermedad mediante los depredadores naturales, bien atrayéndolos o realizando sueltas para que logren controlar la población de la plaga.

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