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Plantas dedicadas


Florinda, Muriel, Lucile, Ellen, Hortense... nombres de mujer que han pasado al mundo botánico por amor y compromiso.

Rosa 'Peace' dedicada a la caída de Berlín

Si regalar una flor es un detalle, imagínense dedicar el nombre de una especie vegetal o de un cultivar. Abundan los motivos, por ejemplo conmemorar hechos históricos o rendir homenaje a un personaje público, pero en muchos casos se trata de reconocer a una persona anónima que dejó de serlo a partir del bautismo con su nombre de una nueva planta. Cómo no, las esposas de los botánicos se llevan la palma.

El aventurero y explorador botánico (e incluso agente secreto en tiempos de guerra) Frank Kingdon-Ward es un caso reincidente. Sus dos esposas quedaron inmortalizadas en especies por él descubiertas. La primera, Florinda Norman-Thompson, parecía predestinada por su nombre y lo compartió con la Primula florindae dados los parecidos anatómicos entre ambas: espigadas, fuertes y con espesas matas rubias de flores o pelo. Pero los matrimonios se marchitan como las flores, así que tras divorciarse rindió homenaje a sus siguiente esposa, Jean Macklin, con el delicado Lilium mackliniae. No era para menos, Jean se implicó tanto en apoyar el trabajo de su marido que llegó a rivalizar con él en conocimientos botánicos.

Hizo lo propio el explorador E.H.Wilson, que bautizó al bambú chino Fargesia murielae con el nombre de su enérgica hija Muriel, flexible y siempre en movimiento como los tallos, y la fragante Rosa helenae por su mujer, Ellen, decidida y vital, como la planta capaz de trepar hasta ocho metros.

Sin embargo, para el gran botánico suizo Pierre Edmond Boissier la dedicatoria fue trágica y a título póstumo: la Omphalodes luciliae lleva el nombre de su esposa, Lucile, cuyo trabajo a pie de campo desde el rastreo al cultivo y la clasificación fue clave para el éxito profesional de su marido. Murió muy joven, durante una expedición por España. Antes, su esposo le había dedicado la Chionodoxa luciliae, una vez más por las similitudes: planta de modestas flores blancas, pero muy resistente a las inclemencias de la vida en las cumbres de Anatolia.

Primula florindae Planta dedicada

¿De qué Hortense se trata?

Pero para dedicar, ni siquiera hace falta que la mujer sea la del naturalista: basta con la amistad, como demostró el botánico Philibert Commerson al introducir en Europa la hortensia (Hydrangea sp.). El nombre procede de Hortense Lepaute y rinde tributoal talento de la mujer científica. Hortense rompió los rígidos moldes académicos y sociales del XVIII con sus estudios sobre la predicción de eclipses, y el regreso del cometa Halley y sus cambios de trayectoria por efecto de la gravedad. Sin embargo, tras la historia oficial circula una leyenda menos creíble pero también tributaria del coraje: el nombre de la nueva planta lo habría puesto el mismísimo rey Luis XIV en honor al anónimo grumete de una expedición botánica. Tras ser secuestrado por indígenas de Brasil y rescatado, se descubrió que en realidad se trataba de una mujer, Hortense, enrolada y disfrazada de grumete con el solo objetivo de huir para conocer nuevo mundo.

Hortensia planta dedicada

No solo de amor vive el nombre de la rosa. Algunos obtentores rinden homenaje a personajes destacados, como la rosa ‘President Tarradellas’ de la casa Dot. Al estilo inglés, Dot también ha bautizado híbridos con nombres de aristocracias amantes de las plantas como la Duquesa de Peñarana o la marquesa de Urquijo en el caso de los rosesristas Camprubí. Pero si existe una rosa célebre con mucho más que un nombre de mujer, es la rosa ‘Peace’ (de la paz). También creada por los obtentores Meillard, fue anunciada con ese nombre el día de la caída de Berlín.

 

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