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Cultivo de siemprevivas


Las siemprevivas, cultivadas desde la Antigüedad, son las primeras plantas ornamentales que se conocen. Por su forma escultural y su amplia gama de colores, resultan adecuadas para cualquier tipo de jardín.

Cultivo de siemprevivas

Las siemprevivas (Sempervivum), con sus carnosas hojas perennes en roseta, se cultivan desde los tiempos de la Grecia antigua, donde se plantaban en el tejado porque se creía que servían de protección contra los rayos. En la actualidad, suelen relegarse a los rincones problemáticos con tierra pobre o para rellenar huecos en los muros, labor que desempeñan a la perfección gracias a su enorme capacidad de adaptación y a su gran resistencia. No obstante, si se plantan en grupos de colores contrastados se convierten en bonitos mosaicos vivientes.

Colores contrastados

Al igual que la mayoría de plantas, las siemprevivas lucen su mejor aspecto cuando se les proporcionan las condiciones adecuadas para que prosperen y cuando se plantan de forma armoniosa dentro del conjunto del jardín. Elije una variedad de color verde vivo como S. calcareum ‘Limelight’, incorpora una nota de rojo subido con S. ‘Commander Hay’, y contrasta ambos tonos con el azul hielo de S. arachnoideum para crear un diseño geométrico; plántalas en un macizo o en macetas.

Cultivo de siemprevivas

Las siemprevivas agradecen la luz, de modo que procura colocarlas siempre en los lugares más soleados del jardín, aunque no es del todo necesario en el caso de las variedades menos coloridas. Toleran los suelos ácidos o alcalinos, pero se resienten si la tierra está demasiado húmeda o demasiado fértil. Prefieren los suelos arenosos, por lo que crecen sin problemas en las grietas de los muros o entre las losas. Toleran también la salinidad del aire en las regiones costeras, siendo capaces de florecer donde muchas otras plantas fracasarían.

Cultivo de siemprevivas

Propagación

Sin embargo, no es fácil cultivar siemprevivas a partir de semillas; la hermosa Sempervivum x funckii, de color verde, es una excepción a esta regla. Estas plantas producen híbridos con suma facilidad, de ahí el gran número de variedades. Por fortuna, la mayoría producen abundantes rosetas, llamadas hijuelos, y de esta manera resulta sencillo propagarlas.

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