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Rosas en el jardín


Sin lugar a dudas, la especie vegetal más cultivada en las terrazas y jardines de todo el mundo es la rosa. Ostenta todos los récords respecto a presencia y proximidad a nuestras vidas. Qué difícil es que en un jardín no exista al menos un rosal, ya sea bajo, trepador, arbustivo, cubresuelos...

Rosas en el jardín

Para que una rosa llegue a su tienda, ha tenido que seguir un exhaustivo proceso de enraizado, hibridación, injerto y cultivo hasta su madurez, realizado por un verdadero ejército de profesionales. Y todo ello para que te cueste muy poco mantenerla bella año tras año.

Las Rosas son arbustos muy ricos en color, con agradables fragancias, formas llenas de movimiento y, sobre todo, muy resistentes. Hay para todas las necesidades: desde los rosales miniatura, que con sus 20-40 cm vestirán con alegría los alféizares de sus ventanas; hasta los gigantes rosales trepadores, que pueden alcanzar varios metros de longitud recubriendo, por ejemplo, muros, celosías, pérgolas, rejas …

Y no olvides los típicos rosales bajos híbridos de té, con enormes flores de cien pétalos; los cubresuelos, que tapizan el terreno como si se tratara de una bella alfombra florida; los arbustivos, de 1,5-2 metros de altura y envergadura; los arbóreos, de tallo alto y copa redonda; y los exóticos llorones, llenos de ramas péndulas floridas.

Seguro que alguno se adapta a tus gustos.

Rosas en el jardín

Fáciles de cuidar

Compra tus rosales en el vivero de mediados de otoño a mediados de invierno a raíz desnuda, o en envase, fijándose que va bien etiquetada, pudiendo elegir entre los distintos colores que ofrecen las etiquetas de los rosales y en maceta fuera de esta temporada.

Como consejo, no recomendamos comprar rosas que no estén bien identificadas, ya que existen rosales de diferentes tamaños, usos, colores y requerimientos.

Para conseguir un óptimo mantenimiento, ante todo ten en cuenta que son plantas que adoran los sustratos fuertes u algo compactos, una buena mezcla de cultivo la componen dos partes de tierra vegetal y una de mantillo.

Instala tus ejemplares a pleno sol o sol-sombra, nunca en umbría donde no florecerán. Nunca permitas que pasen sed tus rosas, perderán muchas flores y la recuperación de esas flores es lenta. Del mismo modo controla, mediante tratamientos preventivos, los pulgones y el hongo del oidio, así como la roya, los tres muy frecuentes en los rosales.

Recuerda también que se deben de podar al final de cada invierno, eliminando al menos un tercio de la vegetación y las ramas secas o dañadas. También puedes cortar, siempre que lo desees, rosas para los jarrones que embellecerán el hogar confiriendo más y más fuerza a las plantas.

 

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